dissabte, 21 de desembre del 2013

Para empezar este pequeño artículo de pensamiento social me gustaría primero aclarar el título,que a simple vista puede parecer un poco pesimista o radical.Nada más lejos de mi intención y mucho menos generar sentimientos de incertidumbre ,entre otras cosas porque ya hace tiempo que vivimos instalados en ella.
El título lo he escogido porque considero que la crisis que estamos viviendo es ESTRUCTURAL,no coyuntural, es decir afecta de forma sistémica a la economía y la política,pero no solo a estos dos factores,ya de por sí bastante importantes, sino que también abarca a la población del planeta,al medio-ambiente, a las comunicaciones y el transporte, a los grupos sociales, a los Estados nacionales,a las relaciones laborales, a la educación,a las culturas,a los flujos de interacción social, al tipo de ser humano que está evolucionando y sobre todo al curso de la historia.Crisis que no significa que en cada uno de esta variables haya un retroceso o todos sus agentes participantes se estén debilitando,puede existir también oportunidades,avances o más bien se puede apreciar el famoso binomio de competencia-cooperación/ganadores-perdedores/competitividad-cooperación/individualismo-apertura social, que toda crisis de esta magnitud puede producir.
Digo que esta crisis es estructural porque como he dicho antes,a parte de la cantidad de factores implicados y ejemplos concretos(inmigración,expansión de las redes sociales,revueltas sociales,crisis energéticas, exceso de población en mega-ciudades, inestabilidad política-económica,colapso informacional,etc.), lo es también por la magnitud cualitativa,holística,extensión global de sus efectos,por la inestabilidad y porque considero que sacude al modelo de civilización y humanidad desde el Renacimiento hasta el primer tercio del siglo XX.
Esta aceleración de la historia que se inicia a principios del siglo XX, (nunca antes se había producido tantos cambios y tan rápidos)ha cogido tal velocidad,que es casi imposible establecer una dirección determinada de hacia donde tenemos que ir,que modelo global hay pensado como alternativa o como lograr parar esta dinámica frenética de obsolescencia programada.Por consiguiente, si por crisis entendemos,oportunidad,cambio,riesgo,inflexión,contradicción,prospección,investigación,incertidumbre,estamos entonces en la madre de todas las crisis.
La intensidad y dimensión de este fenómeno histórico-civilizatorio que estamos viviendo es de tal grado y trascendencia que no se puede arbitrar soluciones o medidas simples e insensibles con la mayoría y mucho menos dirigidas por unos pocos,ya que restaría de manera evidente la fiabilidad,validez y viabilidad del modelo implementado y por este motivo entre otros, ahora más que nunca es necesaria la participación de la máxima humanidad posible y no la mínima imprescindible y es aquí donde radica la idea principal de esta reflexión, en que puede ser peligroso e incluso traumático buscar salidas rápidas(pero si soluciones urgentes al hambre, al analfabetismo, a  la violencia,la contaminación ambiental y el desempleo que si que requiere medidas eficaces) a estos grandes interrogantes y retos que tenemos planteados que podrían provocar involuciones y eliminaciones de los derechos y oportunidades de vida de millones de personas, ya que una minoría que controla los resortes del poder mundial podría estar interesada con la excusa de buscar un cierto orden y estabilidad, consolidar su hegemonía ganando y haciendo perder-pagar a los demás,creado un tipo de civilización menos avanzada a nivel de derechos humanos,más jerarquizada,tecnológicamente potente,pero con un modelo de funcionamiento social,cultural y educativo neo-medieval, a modo de las películas de ciencia ficción futurista como el mensajero o mad max( ejemplo comparativo-metafórico).
Es más siguiendo este razonamiento se podría llegar a pensar que hoy defender posturas conservadoras, elitistas,jerárquicas,ultra-liberales puede hacer que se supere aparentemente la crisis de forma rápida,generando la tan ansiada seguridad(que nunca se ha logrado,ni se logrará en el curso de la historia) en la percepción de la ciudadanía,pero que esencia no deja de ser más que un retroceso, consolidando a su vez los errores,mecanismo y fórmulas que nos han llevado a esta situación,sembrando de esta manera la siguiente fractura.
Por otra parte,defender paradigmas progresitas, socio-críticos,democráticos,evolucionistas y participativos a nivel de buscar salidas a la crisis puede potenciar aun más si cabe el flujjo del cambio,es decir la crisis, pero ésta entendida más desde una perspectiva oriental y budista,que no racionalista hegeliana.
Dicho todo esto quizás las alternativas (independientemente de los modelos de sistemas sociales -económicos en pugna) para buscar un salida o superación de esta estresante crisis,no sea tanto a nivel de defender un determinado contenido o continente,sino en la forma,enriquecimiento y gestión de la misma, a lo mejor no es suficiente preocuparse solo de la crisis en sí misma,ya que está es inevitable o forma parte de la naturaleza social y humana,sino de como la estamos sintiendo,si identificamos sus oportunidades, si la estamos diagnosticando correctamente,si implicamos a la sociedad civil,si la estamos trabajando democráticamente, si los valores humanistas se están revitalizando,si estamos creando instituciones,leyes,poderes mundiales que den garantía a los derechos humanos universales, si estamos acabando con los grandes males endémicos que azotan a centenares de millones de personas en todas las ciudades,regiones,países y naciones de la Tierra.
Por lo tanto yo me pregunto para acabar¿ es necesario que existan crisis para evolucionar?¿acabar aparentemente con esta crisis sin haber aprendido nada de ella es la solución?ya que la crisis es inevitable¿como podemos hacerle frente,gestionarla,digerirla de forma positiva y enriquecedora?....Seguiremos pensando.